Derecho al trabajo
Cuando algo nos falta recurrimos a la muletilla fácil: ¡tengo derecho! Si ocurre un acontecimiento no esperado protestamos con un frustrante ¡no hay derecho! En estos y otros casos anteponemos esos derechos como el paradigma de lo que nos pertenece, algo inalienable y que nadie nos puede quitar. Por eso estamos muy enfadados en estos tiempos porque a mucha gente le falta el motivo del sustento, el trabajo.
El trabajo es la institución que el hombre ha creado, consecuencia de su libertad, como elemento emancipador de su independencia, con el fruto del trabajo sacio necesidades vitales, no soy dependiente de otros, decido y actúo bajo el paraguas de mi voluntad. Con el trabajo me promociono económicamente y socialmente, también culturalmente porque si pretendo mejorar debo formarme, esforzarme compaginando trabajo y estudio.
El trabajo también es institución que dignifica al hombre, considerando la dignidad como el valor que no tiene precio. Es la parte del hombre que no es un medio que se pueda comprar, como la esclavitud, el hombre no puede ser utilizado por ningún otro como un medio para sacar un provecho sin su consentimiento, como sucede cuando existe coacción o fuerza contra su voluntad. El hombre es un fin en sí mismo y en eso consiste su dignidad. El hombre se convierte en medio cuando es utilizado, forzado, a realizar actos que él no decide.
Derecho a la huelga
No es necesaria una ley que reconozca el derecho a la huelga, está escrito en nuestra naturaleza y en nuestra cultura. Pero es necesaria la ley jurídica que regule la huelga.
La palabra huelga implica cese, paro, inactividad frente al trabajo que realizo. Por mi propia voluntad decido acudir a la huelga, pero por el mismo acto de libertad otro prefiere seguir en el trabajo. Por eso es necesario el ordenamiento que defienda la libertad de ambos para hacer lo que su conciencia prefiere, sin amenazas, sin coacciones.
Los piquetes
Son el arma sindical para la coacción. Contra ellos debe actuar la ley que ordenara la huelga. Los trabajadores que quieran trabajar deben ser defendidos ante la amenaza.
El derecho
La defensa de nuestra libertad está en el derecho, expresado como conjunto de leyes que limitan y garantizan lo que un individuo puede hacer sin que nadie se lo pueda prohibir y sin incurrir en sanciones: es la misión del Estado. El ideal de libertad implícito en los derechos humanos debe estar garantizada por el Estado.
La lucha
La liberación de las ataduras que objetivamente nos oprimen y limitan nuestra libertad es la lucha que el hombre ha ejercido permanentemente contra lo que no es justo. El Estado no es el que todo lo ampara, excepto la libertad y la obligación, sin embargo la actitud de la acción frente lo injusto ha sido una constante en los individuos para que los estados inicen leyes que garanticen la libertad individual.
Frente a la fuerza, el trabajador debe ejercer su dignidad, luchar para defender la voluntad que líbremente ha decidido. La lucha no es física, nadie puede agradir violentamente a otro, pero si la fuerza es utilizada contra mí yo puedo defenderme. También hay lucha por defender las ideas. Pero en cualquiera de los dos casos, la conquista de un territorio más justo en el derecho al trabajo y contra la intimidación está en la lucha.
Rafael Rovira
miércoles, 28 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
Floración
Son pocos dias, 8 ó 10 a lo sumo, cuando la floración del
albaricoquero se encuentra en su máximo esplendor. Pasear bajo aromáticos
túneles florales, aspirar el sutil e inconfundible olor de su minúscula flor,
penetrar en el rosado colorido del delicado conjunto, constituyen algunos de
los placeres que nos permite la naturaleza en el receso de cualquier mañana del
marzo brillante. Hay otros lugares recordados, pletóricos por su floración, su
color y su entorno, pero este que me regala la espontánea primavera de mi
pueblo, Ontinyent, en la Vall d'Albaida agrícola, es tan diferente como aquellos del recuerdo. Disfrutadlo.
sábado, 4 de febrero de 2012
Crisis al Liceu
El gélido ambiente meteo de estos dias me ha puesto los pelos de punta al enterarme de la noticia de que el Liceu de Barcelona, el gran templo de la ópera catalana y española, suspende durante dos meses toda actividad cultural debido al ERE que está negociendo con la mayor parte de sus 395 trabajadores.
La causa primera y única es la deuda contraida de 3,7 millones de euros imposible de superar porque no les llega para pagar ni con la recaudación por espectáculos ni con las subvenciones y donativos.
En efecto, la Fundació Liceu está integrada por patrocinadores públicos (Ayuntamiento y Diputación de Barcelona, Generalitat de Cataluña) y privados (empresas importantes nacionales y multinacionales). Desde 1999, año de inicio de las temporadas operísticas después del grave incendio que asoló el Gran Teatre del Liceu en 1992, ha presentado campañas deficitarias en sus resultados, pués los gastos por explotación superaban los ingresos por lo mismo, con una tendencia hacia el equilibrio presupuestario. Sin embargo los últimos años han inclinado la balanza del lado del déficit.
Es un acontecimiento más que nos hace pensar sobre la gravedad de esta crisis económica de la que nadie se está salvando. Y en este triste momento no puedo dejar de pensar en instituciones de proximidad donde se realizan actividades culturales, en particular el Teatro Echegaray de Ontinyent. Noticias de su rentabilidad no las tenemos, más bien nos hace pensar que cuesta dinero al Ayuntamiento, es decir, a nuestros bolsillos. ¿Es lícito mantener una actividad deficitaria, aunque sea cultural, en este momento de precariedad y de necesidad?
sábado, 21 de enero de 2012
EL PRINCIPIO DEL PRINCIPIO
Finalmente alguien empieza a ponerle nombre a las cosas, y esta ha sido la vicepresidenta del nuevo gobierno estatal. ¡¡Cierto señora vicepresidenta!! esto no es más que “El principio del principio”, el principio de una crisis sistémica que nos tendrá muchos años, nadie sabe cuántos, con el drama de más de cinco millones de parados “y subiendo”, con crecimientos bajísimos o negativos incapaces de crear un solo puesto de trabajo, con un retroceso de más del 20% en nuestro Producto Interior Bruto, y con el consiguiente deterioro de todos los servícios del estado de bienestar que nos habíamos ganado muchos gracias a nuestro esfuerzo de más de 60 años. En definitiva estamos delante de un retroceso importante en nuestro nivel de vida, porque ahora resulta que no podemos pagárnoslo.
¿Y qué ha ocurrido para que esto que acabo de decir sea nuestra cruda realidad y desazón de cada dia, cuanto tan solo hace unos años ni nos planteábamos que algo así podía ocurrirnos?, pues sencillamente que quienes debieron administrar adecuada y diligentemente, nuestros impuestos, el dinero de las privatizaciones, el que a toneladas nos llegaban de Europa (Fondos de Cohesión), el de las inversiones extranjeras, etc., lo hicieron pensando que éramos un gran país y además rico, y que participábamos en la Champions League, cuando en realidad eramos y somos un país mediano con grandes problemas estructurales que deberíamos haber resuelto hace muchos años.
Son los mismos que debieron haber cambiado el modelo productivo en época de bonanza en lugar de pavonearse diciendo que éramos más ricos que Italia y que pronto lo seriamos más que Francia, y no lo hicieron. Todos ellos, los de derechas y los de izquierdas, aunque ahora los unos le den la culpa a los otros, ellos preferían el crecimiento basado en la especulación, en el ladrillo, en sectores de mano de obra barata y con poca cualificación, y se olvidaron de la industria productiva que creaba trabajo especializado y justamente remunerado, de nuestras exportación que eran las que nos había mantenido toda la vida y con las que habiamos llegado hasta donde estábamos entonces, a los políticos no les importaban ni el trabajo de las fabricas, ni el I+D en general, ni las nuevas tecnologías, ni los sectores emergentes de mayor valor añadido, ni el esfuerzo de miles de trabajadores y empresarios de siempre, a ellos les interesaba el dinero fácil y rápido, el especulativo, el pelotazo, las licencias de obras, no quisieron saber nada de los que se levantaban a las cinco de la mañana, esos les parecíamos los tontos de la película, para ellos era mucho más fácil gastar el dinero a troche y moche para deslumbrarnos y que les siguiésemos votando, son ellos los que favorecieron la especulación y a sus amiguetes, y se llenaron los bolsillos, ellos preferian esto que hacer algo por conservar los sectores productivos.
Mientras los bancos y las cajas españoles, disfrutaban del dinero por castigo, no del que tenían, porque no lo tenían ni lo tienen, si no del que pedían a otros bancos o a los mercados, tan odiados ahora, para dejárnoslos a nosotros como Hipotecas o préstamos al consumo, con un margen infinito en cada Euro que tomaban y nos prestaban, fueron ellos los que negaron sistematicamente el dinero a las empresas de siempre, tambien preferian lo facil.
Nosotros también fuimos culpables, o al menos responsables, pero quien era capaz de enmendarles la plana o decirles que estaban equivocados a aquellos dioses que nos gobernaban y algunos aun siguen aunque esten en los banquillos, o quien se resistía a la tentación de ser cada dia más rico y disfrutar de lo que no habíamos tenido nunca, cuando se nos decía que todo iba cada dia mejor y además era gratis (Enseñanza, Sanidad, Autovías, Cadenas de televisión públicas y sin anuncios, Aeropuertos con y sin aviones, Trenes que vuelan, etc.).
Más allá de si la crisis es global, que no lo es, occidental o europea, española y valenciana que si lo es y mucho, y de cuáles son las posibles soluciones, si es que las hay, lo que parece claro es quienes son los principales culpables, no los únicos, de la situación en la que nos encontramos, y estos no son otros que los políticos, no diré que todos, pero si que con su desmesurada ambición de poder y no de servicio, y con su manera de hacer política ficción (mírese a Valencia capital y a la Comunitat en general), son los que nos han arrastrado hasta donde estamos.
La política ficción que los gobiernos de derechas y de izquierdas, han practicado en los últimos 30 años, es la que nos ha empobrecido y hecho aterrizar en la cruda realidad de lo que realmente somos, pero esta vez sin una industria en la que apoyarnos para poder trabajar, sin financiación con la que poder contar, empobrecidos y endeudados hasta las cejas, absolutamente desmoralizados y asustados por lo que está ocurriendo, sin norte ni visión alguna de futuro, y sin lideres capaces de coger el toro por los cuernos, especialmente en esta Comunitat de tabalet y de dolçaina, y en nuestra ciudad.
Es ahora, endeudados, sin empresas, con colas en el Inem y en los Juzgados de lo Mercantil, cuando nos llegan los aumentos de impuestos, esos que no se iban a hacer de ninguna de las maneras, los recortes y despidos imprescindibles, por dolorosos que sean, la reconversión bancaria, la reconversión de todas las administraciones públicas (Estatales, Autonómicas y Locales), el cambio del sistema productivo, el cambio del modelo Europeo, todo absolutamente todo está por hacer, desde una nueva ley de educación que sustituya a la nefasta LOGSE/LOE hasta el cambio de mentalidad imprescindible para acometer el futuro, ahora, precisamente ahora que se acabaron los días de vino y rosas en los que los Bolsos de Louis Vuitton eran una cosa normalita del todo y al alcance de cualquiera, es ahora cuando tenemos que hacerlo todo urgente, y encima lo tienen que resolver los mismos que crearon el problema ……., que Dios nos pille confesados.
Terminaré enviándole un saludo al Sr. Alcalde y a su equipo de gobierno, y para pedirles que no hagan más ruedas de prensa anunciando nada, y menos el inminencia del inicio de las obras del puente, porque le repito que “el puente no se hará nunca“, o al menos hasta que el pequeño saltamontes haya cobrado lo que dice que le deben en la Generalitat, y que nadie olvide que quiero como todos los mejor para mi pueblo, empezando por unos buenos políticos, y terminando por el Puente, el Hospital, y cuantos más puestos de trabajo no públicos mejor.
Paco Santonja Llinares
www.postdatum.blogspot.com
postdatum2011@gmail.com
¿Y qué ha ocurrido para que esto que acabo de decir sea nuestra cruda realidad y desazón de cada dia, cuanto tan solo hace unos años ni nos planteábamos que algo así podía ocurrirnos?, pues sencillamente que quienes debieron administrar adecuada y diligentemente, nuestros impuestos, el dinero de las privatizaciones, el que a toneladas nos llegaban de Europa (Fondos de Cohesión), el de las inversiones extranjeras, etc., lo hicieron pensando que éramos un gran país y además rico, y que participábamos en la Champions League, cuando en realidad eramos y somos un país mediano con grandes problemas estructurales que deberíamos haber resuelto hace muchos años.
Son los mismos que debieron haber cambiado el modelo productivo en época de bonanza en lugar de pavonearse diciendo que éramos más ricos que Italia y que pronto lo seriamos más que Francia, y no lo hicieron. Todos ellos, los de derechas y los de izquierdas, aunque ahora los unos le den la culpa a los otros, ellos preferían el crecimiento basado en la especulación, en el ladrillo, en sectores de mano de obra barata y con poca cualificación, y se olvidaron de la industria productiva que creaba trabajo especializado y justamente remunerado, de nuestras exportación que eran las que nos había mantenido toda la vida y con las que habiamos llegado hasta donde estábamos entonces, a los políticos no les importaban ni el trabajo de las fabricas, ni el I+D en general, ni las nuevas tecnologías, ni los sectores emergentes de mayor valor añadido, ni el esfuerzo de miles de trabajadores y empresarios de siempre, a ellos les interesaba el dinero fácil y rápido, el especulativo, el pelotazo, las licencias de obras, no quisieron saber nada de los que se levantaban a las cinco de la mañana, esos les parecíamos los tontos de la película, para ellos era mucho más fácil gastar el dinero a troche y moche para deslumbrarnos y que les siguiésemos votando, son ellos los que favorecieron la especulación y a sus amiguetes, y se llenaron los bolsillos, ellos preferian esto que hacer algo por conservar los sectores productivos.
Mientras los bancos y las cajas españoles, disfrutaban del dinero por castigo, no del que tenían, porque no lo tenían ni lo tienen, si no del que pedían a otros bancos o a los mercados, tan odiados ahora, para dejárnoslos a nosotros como Hipotecas o préstamos al consumo, con un margen infinito en cada Euro que tomaban y nos prestaban, fueron ellos los que negaron sistematicamente el dinero a las empresas de siempre, tambien preferian lo facil.
Nosotros también fuimos culpables, o al menos responsables, pero quien era capaz de enmendarles la plana o decirles que estaban equivocados a aquellos dioses que nos gobernaban y algunos aun siguen aunque esten en los banquillos, o quien se resistía a la tentación de ser cada dia más rico y disfrutar de lo que no habíamos tenido nunca, cuando se nos decía que todo iba cada dia mejor y además era gratis (Enseñanza, Sanidad, Autovías, Cadenas de televisión públicas y sin anuncios, Aeropuertos con y sin aviones, Trenes que vuelan, etc.).
Más allá de si la crisis es global, que no lo es, occidental o europea, española y valenciana que si lo es y mucho, y de cuáles son las posibles soluciones, si es que las hay, lo que parece claro es quienes son los principales culpables, no los únicos, de la situación en la que nos encontramos, y estos no son otros que los políticos, no diré que todos, pero si que con su desmesurada ambición de poder y no de servicio, y con su manera de hacer política ficción (mírese a Valencia capital y a la Comunitat en general), son los que nos han arrastrado hasta donde estamos.
La política ficción que los gobiernos de derechas y de izquierdas, han practicado en los últimos 30 años, es la que nos ha empobrecido y hecho aterrizar en la cruda realidad de lo que realmente somos, pero esta vez sin una industria en la que apoyarnos para poder trabajar, sin financiación con la que poder contar, empobrecidos y endeudados hasta las cejas, absolutamente desmoralizados y asustados por lo que está ocurriendo, sin norte ni visión alguna de futuro, y sin lideres capaces de coger el toro por los cuernos, especialmente en esta Comunitat de tabalet y de dolçaina, y en nuestra ciudad.
Es ahora, endeudados, sin empresas, con colas en el Inem y en los Juzgados de lo Mercantil, cuando nos llegan los aumentos de impuestos, esos que no se iban a hacer de ninguna de las maneras, los recortes y despidos imprescindibles, por dolorosos que sean, la reconversión bancaria, la reconversión de todas las administraciones públicas (Estatales, Autonómicas y Locales), el cambio del sistema productivo, el cambio del modelo Europeo, todo absolutamente todo está por hacer, desde una nueva ley de educación que sustituya a la nefasta LOGSE/LOE hasta el cambio de mentalidad imprescindible para acometer el futuro, ahora, precisamente ahora que se acabaron los días de vino y rosas en los que los Bolsos de Louis Vuitton eran una cosa normalita del todo y al alcance de cualquiera, es ahora cuando tenemos que hacerlo todo urgente, y encima lo tienen que resolver los mismos que crearon el problema ……., que Dios nos pille confesados.
Terminaré enviándole un saludo al Sr. Alcalde y a su equipo de gobierno, y para pedirles que no hagan más ruedas de prensa anunciando nada, y menos el inminencia del inicio de las obras del puente, porque le repito que “el puente no se hará nunca“, o al menos hasta que el pequeño saltamontes haya cobrado lo que dice que le deben en la Generalitat, y que nadie olvide que quiero como todos los mejor para mi pueblo, empezando por unos buenos políticos, y terminando por el Puente, el Hospital, y cuantos más puestos de trabajo no públicos mejor.
Paco Santonja Llinares
www.postdatum.blogspot.com
postdatum2011@gmail.com
viernes, 20 de enero de 2012
¡Ontinyent libre! (de transgénicos)
El hombre lleva varios miles de años modificando los vegetales que utiliza como alimento. Tal es el caso de muchas frutas, flores y verduras que son productos de mezclas de diferentes plantas. Sin embargo la ingeniería genética permite ahora llevar a cabo en pocos años y en forma controlada modificaciones que antes costaban décadas de trabajo.
Transgénico es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas.
Estos días, los ecoalarmistas –mal llamados ecologistas- del Ayuntamiento de Ontinyent, quieren presentar una moción en el próximo Pleno para que Ontinyent sea declarado “zona libre de transgénicos”.
Todo empezó hace un año y pico cuando el Blog (partido político) de Ontinyent fue manipulado por la ingeniería política, introduciendo en su ADN un nuevo gen proveniente del ADN de una célula del reino vegetal y dar origen a la organización política Compromís. La transformación ha sido más que notable, no tanto en la apariencia de sus figuras humanas, que siguen siendo las de antes, cuanto en la de sus mentes verdes.
El asunto no tiene desperdicio cuando refiere el portavoz de Compromís que los organismos modificados genéticamente suponen un riesgo para la biodiversidad y para la salud y añade que pueden provocar efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas afectados por la transformación genética. No está bien que una corriente de opinión en contra de los transgénicos sea elevada por los políticos a materia de obligado cumplimiento para todos los vecinos y forasteros interesados.
La ingeniería genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos. Me estoy refiriendo a notables aumentos en la productividad, a plantas resistentes a plagas que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos.
Antes de que apareciera la insulina humana para tratar la diabetes, los pacientes diabéticos recibían la insulina procedente de cerdos y vacas. La hormona producida en el páncreas de estos animales es muy parecida a la insulina que produce nuestro organismo, pero tiene algunas diferencias (a nivel de la secuencia de los aminoácidos), lo cual hacía que en algunos pacientes su sistema inmunológico las considerara extrañas, reaccionase contra ellas y provocase la aparición de rechazos alérgicos. En la década de los 80 la ingeniería genética consiguió aislar el gen productor de la insulina humana del ADN humano e insertar dicho gen en una bacteria natural del organismo humano, la Escherichia coli. El resultado fue que esta bacteria era capaz de producir enormes cantidades de insulina humana, es decir, se obtuvo insulina transgénica. Gracias a este avance fue posible comercializar a nivel mundial insulina y salvar la vida de miles de personas. Al tratarse de la insulina humana carecía de los riesgos “alérgicos” que tenían las insulinas obtenidas a partir de la vaca o de los cerdos. Por otra parte, la insulina humana transgénica era más rápida de fabricar, por lo que el coste del fármaco se abarató enormemente. Medicamentos antivirales, contra el cáncer y las anemias, anticoagulantes e incluso vacunas se obtienen por técnicas transgénicas.
Algo más se puede decir de los alimentos transgénicos. Se emplean modificaciones que permiten a la planta receptora del gen ajeno mejorar su capacidad de adaptación a las condiciones del terreno, aumentar su resistencia a las enfermedades o crecer en ausencia de condiciones de humedad y fertilizantes. Maíz resistente a plagas, tomates que recolectan maduros y retarda la senescencia, plantas resistentes a herbicidas, semillas de arroz mucho más productivo, etc, componen la gran familia de alimentos transgénicos que son usados hace ya 30 años, consumidos por millones de personas porque son más baratos y contribuyen a paliar el hambre.
La biotecnología es una de las disciplinas científicas con más futuro, que más inversiones atraerá y que más puestos de trabajo creará. Permitirá a los agricultores españoles competir con mejores herramientas ante los cambios del terreno y las incertidumbres del clima y favorecerá la lucha contra las plagas sin recurrir a los pesticidas. Todo eso nos perderemos los ontinyentins gracias a la contribución a la ciencia de nuestros políticos, que con mensajes manipulados se empeñan en conformar su criterio científico.
Es difícil entender las razones por las que las autoridades prefieren atender sus argumentos políticos y obviar los de los científicos más eminentes, como el documento del año 2007 –titulado Ciencia, progreso y medio ambiente- firmado por prestigiosas personas del mundo de la ciencia y tecnología, donde afirmaban cosas como estas:
La manipulación genética de plantas es una realidad tan antigua como la agricultura, ya que, aprovechando los resultados de cruces y mutaciones, el hombre ha domesticado algunas especies de plantas, de forma que alimentan a una humanidad en constante crecimiento (...) los avances en la moderna biotecnología, que tanto bienestar han aportado en sus aplicaciones terapéuticas e industriales, han permitido incorporar mejoras en variedades cultivadas, añadiendo características útiles para reducir el uso de pesticidas y combustibles fósiles, aumentando la eficiencia del agua y el suelo y abriendo nuevas vías para mejorar la calidad de los alimentos.
Tras 15 años de uso extensivo, no se ha detectado un solo efecto adverso sobre las personas y el medio achacable a la bioingeniería. A pesar de ello, la Unión Europea ha establecido férreos controles que garantizan la seguridad de estos cultivos.
Dice el manifiesto que las autoridades españolas deberían facilitar su empleo sin discriminaciones para la competitividad de la agricultura de nuestro país, porque entienden los científicos que las modificaciones genéticas son medios de producción y deben valorarse como tales, en razón a su eficacia y admitiendo que no existe el riesgo cero, porque toda actividad humana conlleva un cierto riesgo que ha de ser evaluado en función de los beneficios que la actividad reporta.
Decisiones contrarias, como la que quieren imponer los políticos en el Ayuntamiento de Ontinyent, no solo condenan a los agricultores a perder el tren del progreso, sino que lanzan señales de alarma a las empresas que invierten en investigación. Ontinyent libre de transgénicos sería también una ciudad borrada del mapa de las inversiones en ciencia y tecnología.
Transgénico es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir las características deseadas.
Estos días, los ecoalarmistas –mal llamados ecologistas- del Ayuntamiento de Ontinyent, quieren presentar una moción en el próximo Pleno para que Ontinyent sea declarado “zona libre de transgénicos”.
Todo empezó hace un año y pico cuando el Blog (partido político) de Ontinyent fue manipulado por la ingeniería política, introduciendo en su ADN un nuevo gen proveniente del ADN de una célula del reino vegetal y dar origen a la organización política Compromís. La transformación ha sido más que notable, no tanto en la apariencia de sus figuras humanas, que siguen siendo las de antes, cuanto en la de sus mentes verdes.
El asunto no tiene desperdicio cuando refiere el portavoz de Compromís que los organismos modificados genéticamente suponen un riesgo para la biodiversidad y para la salud y añade que pueden provocar efectos irreversibles e imprevisibles sobre los ecosistemas afectados por la transformación genética. No está bien que una corriente de opinión en contra de los transgénicos sea elevada por los políticos a materia de obligado cumplimiento para todos los vecinos y forasteros interesados.
La ingeniería genética ha producido una llamativa revolución al posibilitar mejoras extraordinarias en la calidad de vida en muy diversos planos. Me estoy refiriendo a notables aumentos en la productividad, a plantas resistentes a plagas que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, a la posibilidad de incrementar el valor nutriente, a la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos.
Antes de que apareciera la insulina humana para tratar la diabetes, los pacientes diabéticos recibían la insulina procedente de cerdos y vacas. La hormona producida en el páncreas de estos animales es muy parecida a la insulina que produce nuestro organismo, pero tiene algunas diferencias (a nivel de la secuencia de los aminoácidos), lo cual hacía que en algunos pacientes su sistema inmunológico las considerara extrañas, reaccionase contra ellas y provocase la aparición de rechazos alérgicos. En la década de los 80 la ingeniería genética consiguió aislar el gen productor de la insulina humana del ADN humano e insertar dicho gen en una bacteria natural del organismo humano, la Escherichia coli. El resultado fue que esta bacteria era capaz de producir enormes cantidades de insulina humana, es decir, se obtuvo insulina transgénica. Gracias a este avance fue posible comercializar a nivel mundial insulina y salvar la vida de miles de personas. Al tratarse de la insulina humana carecía de los riesgos “alérgicos” que tenían las insulinas obtenidas a partir de la vaca o de los cerdos. Por otra parte, la insulina humana transgénica era más rápida de fabricar, por lo que el coste del fármaco se abarató enormemente. Medicamentos antivirales, contra el cáncer y las anemias, anticoagulantes e incluso vacunas se obtienen por técnicas transgénicas.
Algo más se puede decir de los alimentos transgénicos. Se emplean modificaciones que permiten a la planta receptora del gen ajeno mejorar su capacidad de adaptación a las condiciones del terreno, aumentar su resistencia a las enfermedades o crecer en ausencia de condiciones de humedad y fertilizantes. Maíz resistente a plagas, tomates que recolectan maduros y retarda la senescencia, plantas resistentes a herbicidas, semillas de arroz mucho más productivo, etc, componen la gran familia de alimentos transgénicos que son usados hace ya 30 años, consumidos por millones de personas porque son más baratos y contribuyen a paliar el hambre.
La biotecnología es una de las disciplinas científicas con más futuro, que más inversiones atraerá y que más puestos de trabajo creará. Permitirá a los agricultores españoles competir con mejores herramientas ante los cambios del terreno y las incertidumbres del clima y favorecerá la lucha contra las plagas sin recurrir a los pesticidas. Todo eso nos perderemos los ontinyentins gracias a la contribución a la ciencia de nuestros políticos, que con mensajes manipulados se empeñan en conformar su criterio científico.
Es difícil entender las razones por las que las autoridades prefieren atender sus argumentos políticos y obviar los de los científicos más eminentes, como el documento del año 2007 –titulado Ciencia, progreso y medio ambiente- firmado por prestigiosas personas del mundo de la ciencia y tecnología, donde afirmaban cosas como estas:
La manipulación genética de plantas es una realidad tan antigua como la agricultura, ya que, aprovechando los resultados de cruces y mutaciones, el hombre ha domesticado algunas especies de plantas, de forma que alimentan a una humanidad en constante crecimiento (...) los avances en la moderna biotecnología, que tanto bienestar han aportado en sus aplicaciones terapéuticas e industriales, han permitido incorporar mejoras en variedades cultivadas, añadiendo características útiles para reducir el uso de pesticidas y combustibles fósiles, aumentando la eficiencia del agua y el suelo y abriendo nuevas vías para mejorar la calidad de los alimentos.
Tras 15 años de uso extensivo, no se ha detectado un solo efecto adverso sobre las personas y el medio achacable a la bioingeniería. A pesar de ello, la Unión Europea ha establecido férreos controles que garantizan la seguridad de estos cultivos.
Dice el manifiesto que las autoridades españolas deberían facilitar su empleo sin discriminaciones para la competitividad de la agricultura de nuestro país, porque entienden los científicos que las modificaciones genéticas son medios de producción y deben valorarse como tales, en razón a su eficacia y admitiendo que no existe el riesgo cero, porque toda actividad humana conlleva un cierto riesgo que ha de ser evaluado en función de los beneficios que la actividad reporta.
Decisiones contrarias, como la que quieren imponer los políticos en el Ayuntamiento de Ontinyent, no solo condenan a los agricultores a perder el tren del progreso, sino que lanzan señales de alarma a las empresas que invierten en investigación. Ontinyent libre de transgénicos sería también una ciudad borrada del mapa de las inversiones en ciencia y tecnología.
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