Las noticias más vendidas de Ontinyent durante el año son
las referentes a las fiestas de Moros y Cristianos. Hace muchos años fueron las
mantas las que hicieron furor, sobre todo en España. Ha sido la manta el
producto que más felicidad dio a empresarios y a trabajadores y de aquello se
benefició el nombre de Ontinyent. El futbol fue condimento solamente por
aparecer en un casillero las siglas CF, pero los únicos beneficiados de aquella
ilusión fueron los jugadores.
Volvamos a la fiesta. Quieren cambiar el orden de la
Entrada, creo que para mejorar el espectáculo. Tienen razón, el desfile
convendría cerrarlo con espectáculo, Embajador y Abanderado. Y es que después
de ver desfilar al boato de este cargo, la Entrada se suele hacer pesada … para
el espectador, el festero sigue disfrutando. Si echamos la mirada a nuestros
vecinos los alcoyanos, el éxito está asegurado porque la competencia entre
capitanes y alféreces es tan evidente que las comparaciones son habituales
entre los espectadores: el traje, la carroza, la favorita, el ballet, la
escuadra, etc de ambos conjuntos son materia de comentarios y los gustos
afloran por doquier, lo cual es un buen acicate para el mayor esplendor de la
fiesta.
Los festeros deben tomar en consideración si la ausencia de
cargos entre el Capitán y la Embajada, median diez comparsas, puede dar origen
al mismo efecto rutina como hasta ahora, pero aumentado, ya que la reiteración
de trajes de gala y de negros no garantiza el espectáculo que todos
quisiéramos.
Quítenme estos collares si no soy el president”, viene a decir
farruco el que manda. Una marcha solo podrá tocarse tres veces máximo durante
el recorrido, porque repetir más veces la misma pieza “puede resultar muy
repetitivo y nada atractivo para el espectador” [..] “queremos restringir la
cantidad de repeticiones”. El buen escudero hace poderoso al caballero, ya se
imaginan Vds. quienes representan ambos papeles en la Sociedad de Festeros. Yo
supongo que será una propuesta del presidente para que la asamblea la discuta
antes de ser aprobada, puesto que tiene mala defensa.
La Entrada de Moros y Cristianos es el acto más emblemático
de la fiesta. Los cambios, aunque importantes, no siempre son necesarios.
Cambiar para ver qué pasa no es la mejor política. Costumbre y tradición pesan
mucho en el corazón de festeros y, sobre todo, de espectadores. Las
imposiciones siempre son mal recibidas, desvían
la trayectoria de las costumbres. Es conveniente la negociación razonada
entre las partes. El acuerdo es el mejor resultado.
Rafael Rovira
