jueves, 28 de abril de 2011

satisfacción

Confío en la buena voluntad de los que me lean y pido disculpas de antemano si hiero alguna sensibilidad, no es mi intención.

Los que creemos que el fútbol es algo mas que 22 señores detrás de un balón, los que vemos en este deporte un reflejo fiel de lo que es la vida real, los que hemos entendido siempre que ser del Barça es ser de “Algo mas que un Club” hoy tenemos muchísimos motivos para ser felices y no solamente por nuestra victoria de ayer en el Santiago Bernabeu.

Sufrir toda una vida las injusticias del propio fútbol, además del favoritismo histórico hacia nuestro eterno rival por parte de toda clase de estamentos, sociales, políticos, económicos etc., hace que nuestras victorias deportivas de los últimos años, y nuestro comportamiento tanto dentro como fuera del campo nos llene de orgullo y de satisfacción.

Ni nuestra victoria de ayer es fruto de la casualidad, ni nuestros éxitos deportivos son un regalo. Como todo el mundo sabe hace 30 años el C.F. Barcelona se dedico a formar “personas” que supiesen jugar al “fútbol”, y durante todos estos años, ciertamente con altibajos, ha sido fiel a estos principios, y hoy recoge los frutos teniendo en sus equipos chicos de todas partes del mundo, especialmente catalanes, formados en La Masia con un ADN diferente al resto de plantillas, la mayoría confeccionadas a base de dinero y sobradas de altanería.

Los que creemos que el trabajo bien hecho es la base mas importante del éxito hoy estamos especialmente satisfechos, y si además sentimos los colores muchísimo mas.

El Barça no solamente ha creado una nueva forma de jugar al fútbol, también ha creado una manera de entenderlo dentro y fuera del campo. Gracias Barça.

28 de Abril de 2011

Paco Santonja

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martes, 26 de abril de 2011

Prevenir es curar

Entre los años 1970 y 1990 las tres primeras causas de mortalidad en España eran las producidas por el corazón, el cáncer y la carretera, y se englobaban con el nombre las tres ces.
La construcción de mejores carreteras y autopistas, controles de alcoholemia y limitar la velocidad han sido determinantes en la disminución de muertes en carretera, medidas todas ellas preventivas, junto a la sensibilización o toma de conciencia por parte de muchos conductores de los peligros de la conducción.
Tan importantes acciones preventivas y aún más si cabe, son las necesarias para disminuir la mortalidad por cardiopatía y cáncer: fumar, obesidad y consumo excesivo de bebidas alcohólicas son factores que contribuyen a aumentar la enfermedad cardíaca y cancerígena y la excesiva exposición al sol aumenta el riesgo de padecer cácer.
No hagan caso de los alarmistas cuando nos amenazan con la exposición a productos químicos como iniciadores de enfermedades porque suponen que, por definición, son peligrosos y que nuestra exposición a ellos deben limitarse, incluso a un inmenso costo. Eso sorprende, ya que todas las cosas, tanto naturales como sintéticas, incluyendo nuestro propio cuerpo, se componen de productos químicos.
Recuerden que en nuestra mano está adoptar las medidas para que el tabaco, la alimentación, las bebidas alcohólicas y la exposición al sol no se conviertan en contaminantes de nuestra propia salud.

jueves, 21 de abril de 2011

Alcalde arrestado por no entender la Constitución

Mucho cuidado con este título, porque muchos alcaldes podrían tener el miedo en el cuerpo si se les aplicara a rajatabla.
- ¿Pero, es posible que los alcaldes conozcan al dedillo la constitución? - pregunta mi interlocutor.
- Hombre, a tenor de lo que sucede deben conocerla e interpretarla impecablemente.
La verdad que es noticia. Los alcaldes juran la Constitución cuando toman posesión del cargo, por lo que se deduce que la deben conocer bien. Yo lo dudo. La Constitución es un conjunto de normas, muchas de ellas difícilmente comprensibles y más aún treinta años después de su aprobación.
Por aquél entonces, las ansias de apertura política y libertad estaban por encima de otra consideración. Hubiéramos aprobado cualquier "carta" que garantizara el cambio deseado. Por otra parte, los encargados de elaborar aquél documento por consenso, procedían mayoritariamente de las filas franquistas y de exiliados marxistas y comunistas. Aquella constitución era un compendio amplísimo de normas hecha por autoritarios políticos cuya pretensión era dominar a una sociedad pardilla en consensos y democracia. Quizás sin otra intención que la de servir a la patria, nuestros "padres constitucionales" cumplieron con el encargo. Pero las limitaciones en el conocimiento de una democracia moderna están jugando malas pasadas.  Hoy la mayoría del pueblo español o ha nacido o ha crecido en democracia, los que entonces éramos ignorantes en política hoy hemos enriquecido nuestro conocimiento, se ha recuperado la libertad de expresión y podemos elegir prensa a nuestro albedrío.
Debatir sobre los aspectos que mejoran nuestra convivencia -hay una amplia base de consenso- debería ser promovido por políticos de derecha e izquierda. Posiblemente uno de los males más acuciantes del momento sea el descontrol del gasto por la inmensa burocracia del sistema administrativo y constitucional. Por muchas autonomías que existan, el sistema sigue siendo centralista sin concesiones hacia la célula democrática primigenia que son los ayuntamientos.
Esta puede ser la llave para entender por qué en los Estados Unidos de América los alcaldes pueden ser arrestados por no entender su Constitución. Efectivamente, en España, que yo sepa, esto no sucede. Porque el alcalde arrestado del título del artículo es el de la capital federal, Washington DC. Vince Gray, así se llama el alcalde, junto a otros munícipes y unas 200 personas bloquearon la avenida de la Constitución y desviaron recursos policiales en respuesta a nuevas restricciones del gasto. Protestaba por ver disminuido los tributos que por ley le corresponden, pero se equivocó de lugar y en vez de manifestarse ante Constitution Hall (Sala de la Constitución) lo hizo ante el Capitolio que es donde los Fundadores crearon el rol para que Washington fuese la capital federal, al final del siglo XVIII. Allí nadie puede manifestar disconformidad contra un acuerdo constitucional.
Por equivocarse de sitio (pasarse unos pueblos, se dice ahora), por no saber hacer las cuentas, por gastar donde no es necesario, etc, una norma muy clara y diáfana podría ser el freno definitivo que impidiera a los alcaldes manejarse a sus anchas en casa ajena.
Claro que los americanos tienen constitución desde hace más de 200 años y apenas unas enmiendas han introducido modificaciones adaptadas al paso del tiempo.
¿Será el pueblo el que se levante contra los “lugares” prohibidos por nuestra constitución?
Yo me largo, por si acaso.

martes, 19 de abril de 2011

José Riera Roig, médico de cabecera

Fué la época del médico de cabecera. Primero la postguerra y luego el crecimiento textil. Aquello médicos fueron auténticos baluartes del desarrollo del Ontinyent creciente. Eran médicos porque diagnosticaban y curaban, sin especialistas ni hospitales, eran confesores porque muchos problemas traspasaban los límites de la medicina y fueron amigos, muy amigos de sus pacientes porque la confianza era el principal fundamento del trato.
Nunca fallaron, de día, de noche, dejando la consulta para atender una urgencia, levantándose del almuerzo o cena, olvidando a su familia, primero el paciente.
 El servicio médico de salud pública era precario, eran ellos los que suplian las deficiencias a base de esfuerzo, profesionalidad y mucho cariño y amor hacia sus enfermos.
Con Pepe Riera se ha ido uno de aquellos y antes marcharon otros que quiero recordar: Rafael Galiana Cerdá, Emiliano García Berceruelo, Luis Garrido Alfonso, Rafael Rovira Tortosa, Juan Sayas Cañizares, Antonio Rovira Tortosa. No quiero dejarme a nadie de los que conviví en mi infancia y como profesional. Con ellos creció Ontinyent. A ellos les debo enseñanza, gratitud y respeto.
Siempre en el recuerdo.

domingo, 17 de abril de 2011

El plato roto o la vajilla entera

 El día 28 pasado acabó ese periodo promovido por el sistema judicial para mitigar  el escándalo de tantas inauguraciones por parte de los gestores públicos electos en esta democracia imperfecta que disfrutamos. Y  así, se marcó un plazo más largo para diferir estos hechos de la fecha de las elecciones.

Tal era la acumulación en época electoral de colocaciones de primeras piedras, trozos de raíles que tardarían años en ser tendidos por donde transitarían trenes, edificios culturales que una vez inaugurados esperaron mucho tiempo antes de su apertura al público, proyectos de hospital que después de largos años sabemos de su existencia porque sólo hay un cartel, etc.

El sistema judicial intervino a fin de “adecentar” la conducta de quienes esperaban a la víspera de las elecciones  para inaugurar todo lo inaugurable y hacer publicidad de la gestión anterior con dinero del organismo público cuyo poder ostentaban. En realidad lo lógico hubiera sido eliminar esas prácticas a mi juicio torticeras, separando a los culpables de la vida pública, pero no.

En épocas en que todos nadábamos en la abundancia y aquí todos teníamos derecho a lo que fuese, estas fechas servían para construir una plaza de toros en un pueblo de doscientos habitantes, un “ trinquet” para jugar a la “pilota” cuando la gente lo que le gustaba y le gusta es jugar en la calle, o eso que usted, amigo lector está pensando, porque ejemplos como estos usted también los tiene.

Ahora ya vemos con tristeza el paso de los tiempos de abundancia. No tenemos dinero ni para hacer cantar a un ciego. Y sin embargo, al menos hasta el momento de escribir estas líneas, leemos y  oímos  los mismos mensajes sobre los equipamientos que se harán en la próxima legislatura y lo mal que lo ha hecho el oponente (pensaba escribir el adversario, pero me parece demasiado suave para lo grueso del lenguaje con que se debate y replica).

Ningún político habla de lo que le va a tocar cuando llegue al poder: hacer frente a un déficit alarmante del organismo público al que opte en una época en que los ingresos han disminuido de manera radical. De eso nadie habla al menos por lo que yo escucho.

De la misma manera, hasta ahora, nadie habla de cómo eliminar la corrupción que de forma transversal se ha implantado en nuestro sistema público, sino más bien es un arma que utilizan para combatir (triste palabra) al oponente.

 ¿Y qué hacemos los ciudadanos?  Personalmente no lo sé. O estamos callados o no tenemos manera de hacernos oír, pues no encontramos medio de difundir nuestros mensajes porque están intervenidos por diferentes núcleos de poder o no nos atrevemos a opinar por miedo a ser “incómodos”  y que nos declaren la guerra.

Si usted ha llegado hasta aquí en la lectura de estas líneas plantéese esta misma pregunta ¿Qué hacemos los ciudadanos? Posiblemente haya algún medio de difundir nuestras inquietudes de cara al futuro y los que mañana van a ser nuestros gobernantes sepan lo que nos inquieta: no el gran polideportivo que nos prometen, con nuestro dinero por supuesto, sino cómo vamos a navegar por esta crisis en la que estamos inmersos y qué plato roto nos va a tocar pagar. O tal vez la vajilla entera, que será lo más seguro.

Enric Cerdà